lunes, 8 de mayo de 2017

LA KABAÑA ( ESPEJO)

Perdido, sin rumbo y en el looodo.... bueno no era para tanto, pero me vino a la cabeza la conocida canción. Eran casi las 3 y el GPS en lugar de llevarme a mi destino me acabo perdiendo por parcelarias y carreteras locales, así que al primer paisano que pille le pregunte por algún sitio " que den de comer". Así llegue a La Kabaña, muchos coches delante y caserón de piedra reconvertido en restaurante o como ellos dicen- con motivo-gastronómica bar. Tuve que esperar, estaba lleno- buen síntoma pensé- pero tampoco era cuestión de buscar otro sitio a la hora que era.
Mientras esperaba me llamó la atención una pizarra gigante que  entre muchas otras cosas  hamburguesa de potro.
El menú prometía ¿que tal estaría el marmitako de hongos?, pero pedí la hamburguesa, me dijo la camarera que entre semana trabajaban el menú pero iba a preguntar si me la podían hacer.
La respuesta fue positiva ¿como la quieres? ¿Con rulo de cabra? ¿Tomate? ¿Bacon? ¿Cebolla pochada?. Mi cara de duda le d vio dar la respuesta, ¿con todo, verdad? La completa. " eso la completa con la carne poco hecha"  y 
Una ensalada.
Esperaba una ensalada sencillita de lechuga pero lo que me trajeron tenía un aspecto espectacular, una base de lechuga, espinacas y canónigos y sobre ella tomates cherry y tiras de pimiento, berengena y calabacín frito. Si la pinta era buena el resultado era aún mejor.
De la hamburguesa poco que decir, ya lo dice La foto, la carne de potro es más magra y sana que otras y con el acompañamiento y un buen pan resultaba bocadillo del que muchos locales tenían que tomar ejemplo.
Mención aparte las patatas fritas, estando en tierra de patatas sería un delito hacerlas mal, pero tan buenas no las había comido nunca, sin llegar a patatas paja tenían un corte muy fino, crujientes y hasta cuando se quedaron frías estaban buenas.
Al haberme salido del menú pensé que me pegarías un pequeño palito en la cuenta pero no, en total fueron 16 euros más que merecidos, tan merecidos como el apellido de Gourmet que acompaña a su nombre.





jueves, 4 de mayo de 2017

PRADO 24 ( VITORIA-GASTEIZ)

Volviendo a los orígenes de este Blog, aquí va otra crónica telegráfica de un menú muy recomendable en - como ellos se titulan- una gastro taberna del centro de Vitoria.
El local estaba lleno -no me extraña viendo el menú- pero me hicieron un hueco frente a la barra.  Como por algo tenía que decídirme opte por las lentejas con foie y hongos ¿hay algo que este malo. conn foie?, de segundo algo más sano como las anchoas fritas y de postre piña natural para seguir con la " operación meyba" ( si, soy un clásico).




jueves, 20 de abril de 2017

EL CHIGRE ALI 13



Volviendo a los orígenes este va a ser una entrada escueta, telegráfica, escrita sobre la mesa del comedor. Si la pongo aquí es porque he comido bien, muy bien. Una chigre asturiano trasladado a Vitoria y con todo lo que caracteriza a la gastronomía asturiana: buen producto, recetas tradicionales, cantidades generosas y todo magníficamente cocinado, si a esto le unimos un buen servicio y un precio de menos de 14 euros, poco más se puede pedir. Un valor seguro donde comer bien y a gusto en Vitoria.


Comí fabada (si en la foto parecen buenas en realidad estaban incluso mejores), entraña con patatas fritas y tarta casera de queso, un poquito de sidra asturiana y un cortado 15 euros redondos.





viernes, 31 de marzo de 2017

TABERNA REGI ( URDULIZ)



Hay veces que me asalta la duda ¿lo cuento o no?¿ Me lo quedo para mí o le doy difusión-modesta claro-con el peligro de que aumente la demanda y resulte más complicado comer allí?


Lo cuento claro, porque los gestores de El Regi se lo merecen y ese es el objeto de este blog.


Lo primero que destacan son los detalles: en la vajilla, mantelería, cubiertos, decoración en general, detalles al principio, con un pan recién horneado y detalles hasta el final con unas trufas de caramelo -buenísimas si eres goloso- que te sacan con el café junto a cuatro tipos de azúcar.


Un local que a golpe de buena cocina y un precio muy contenido a ido creciendo aun con las limitaciones de un local que en su origen pudo ser una TABERNA (de ahí el nombre) pero que ya se ha hecho mayor: una barra que ya casi no lo es, un comedor más sencillo junto a ella y otro más elegante en el piso inferior.


 


Dispone de carta, pero la estrella de la casa es el menú bistró, con una fórmula que permite ofrecer una calidad de restaurante de alta cocina pero a un precio muy razonable, es un menú  por temporada, con tres entrantes fijos, un primero y  segundo a elegir entre dos opciones y postre a elegir entre cuatro, agua y vino (crianza de Rioja) e IVA también incluidos, todo por ..... 22 euros los días laborables.


 El mismo menú  se pone en 26 a las noches y 29 los fines de semana, en todos los casos una relación calidad/precio imbatible para un menú de temporada, que en este caso corresponde al de invierno.


 


Éramos tres comensales, así que las fotos de los entrantes corresponden a tres menús,  puede parecer mucho pero como los primeros y segundos platos no son muy grandes en conjunto es una cantidad más que suficiente en un conjunto muy variado de preparaciones que nos permite apreciar el buen hacer del cocinero.


De entrante croqueta de chistorra, setas, gambas y chupito de crema de hongos, después una crema de queso de cabra muy suave, aceitunas y  un tercer entrante del que no recuerdo el nombre.


Primer plato ensalada de roast beef de pato con mousse de foie y de segundo taco de cordero lechar y patatas, postre pastelillo de praline de avellanas con crema helada de chocolate caliente, en el menú especificaba " para golosos" y por eso lo pedí.


Este mismo menú en el centro de Bilbao y a elegir entre una carta más amplia costaría al menos el doble. El secreto: el local está en una zona apartada, y que es el mismo menú por temporada y con poco margen para elegir, aunque como está todo muy bien cocinado y entre una cosa y otra terminas comiendo siete preparaciones diferentes terminas la comida con ganas de que llegue pronto la siguiente temporada y con ella el nuevo menú Bistro.


  











lunes, 13 de marzo de 2017

URGORA ( TORRE)



Hay un viejo refrán que dice "el buen paño en el arca se vende", aunque claro, anterior a la era digital. Ahora, estés donde estés, si haces las cosas bien- o mal- enseguida estas en la "redes sociales" sometido al escrutinio de cualquier desaprensivo como yo. Digo esto porque difícilmente se puede situar un restaurante en un sitio más alejado de todo donde solo la casualidad y el trabajo me llevaron hasta Torre, lo que me hace pensar que si sigue abierto desde 2009 es porque lo están haciendo muy bien.


Una vez visto el entorno y comido en Urgora solo me queda apropiarme de la definición que encuentro en su  primorosa página web:


"El restaurante Urgora está situado en Torre, una pequeña aldea con encanto, del Condado de Treviño, en el entorno de la Montaña Alavesa.


Abrió sus puertas en el año 1996, en una casa de piedra de finales del siglo XIX, después de una cuidada restauración. Nos hemos esmerado por conservar la auténtica esencia de la casa, dándole al mismo tiempo un toque personal, para conseguir que quienes nos visitan disfruten con nosotros de un espacio agradable y acogedor.


Desde entonces venimos ofreciendo una cocina creativa con un claro aroma mediterráneo, respetuosa con los productos y sabores, muy atenta a lo que cada temporada ofrece y dando una enorme prioridad a la calidad del producto.


Trabajamos con pequeños productores principalmente del entorno, lo que nos ha asegurado durante estos años conseguir sorprender y satisfacer a quienes se sientan a nuestra mesa"

Dispone de un menú de invierno por 35 euros y otro del día de 15 euros, bebida aparte. el primero es más largo y con ingredientes un poco más selectos pero salvo eso todo lo demás es igual, lo que me permitió disfrutar por 15 euros de un buen menú con una mantelería, cubiertos y servicio de carta.


Comí ensalada con escabeche de pollo, escalope de merluza relleno de puerros y gambas, de postre pudin de brioche y chocolate. Aunque las fotos no le hacen justicia al menú, estaba todo muy rico, la ensalada templada, lo que se pide en estos casos, una combinación de texturas y sabores muy equilibrada. El pescado, podía ser un fisch and chips pero en versión alta cocina, sabroso y bien presentado.








miércoles, 8 de marzo de 2017

TOKI ALAI, ARAMA OSTATUA ( ARAMA)



Slowfood, Gastronomia km0, productos de temporada, un comedor con solo 8 mesas, un entorno natural...hay que aprovechar ahora que todavía no tiene ninguna estrella Michelin...bueno, ni las tendrá. Se trata de un menú de 11 euros, con suplemento de sidra y café 14. Pero si, lo anterior es correcto, un Ostatu, viene a ser en estos micromunicipios del Goierri guipuzcoano una especie de centro social, bar, restaurante, txoko ( en el sentido de lugar de reunión), muchas veces se trata de locales municipales arrendados para dar un servicio de hostelería a los habitantes del pueblo y visitantes. En el caso de Toki Alai, como otros locales similares del entorno como  Argindegi en Ezkio, cocinan siempre que pueden con productos del entorno, productos frescos y de temporada, muchas veces de su propia huerta (o corral), pero no por moda , sino por una cuestión económica. En el caso de Toki Alai con esa base practican una cocina moderna, platos sencillos, pero tratados con mucho gusto.


Comí ensalada de frutos secos y pasta salteada con pato.


La ensalada cumplía con el objetivo, una mezcla de texturas y sabores muy lograda y perfectamente aderezada, los frutos secos (almendras, nueces, avellanas y pipas de girasol) aportaban el toque crujiente (y espero que cardiosaludable) a un plato ya de por si sano.


La pasta, una especie de Wok: espaguetis, un salteado de verduras en su punto de cocción, casi crujientes y unos abundantes trozos de pechuga de pato que aportaban un potente sabor al resto de ingredientes, Todo espolvoreado con semillas de amapola, un plato bonito y sabroso.
¿Que donde esta Arama? Pues cerca de Itsasondo.









THE BOST ( VITORIA GASTEIZ)

The Bost esta de moda en la Green Capital y aunque no disponga de menu del dia, se merece una excepcion y tener un hueco en este blog.
El local es moderno, tiene dos comedores con la misma decoracion de tipo nordico que tanto se ve ahora,  austera, lineas rectas, exaltacion de los elementos naturales como es la madera, presente en todo el restaurante y por supuesto en el mobiliario de una tonalidad color  haya. Una luz tenue y una musica suave hacen del conjunto un marco ideal para degustar una buena comida. Por poner una pega, ya se que se trata de resaltar la madera de la mesa, pero no me importaria - mas tratandose de un restaurante de carta- que lo "ocultaran" con un mantel en lugar del pequeño mantelito de papel que que mas parece un posaplato, aunque tambien hay que destacar el detalle de que cuando te sacan el postre, te retiran el mantelito manchado y te traen los cubiertos nuevos dentro de un vaso, para que no tengas que apoyarlos sobre la madera desnuda. Segun me cuentan, the Bost pertenece a la anterior gerencia de El Portalon y se ve que querian hacer un cambio radical en la ambientacion del local, que no en la cocina, afortunadamente.
Pasando a la parte comestible, la oferta gastronómica es bastante clásica, tal vez ahí este su éxito, una mix de cocina clásica, un entorno moderno y unos precios contenidos.
Mi intención inicial era pedir garbanzos con txangurro ( centollo) y almejas y de segundo carrilleras, pero como no esperaba muchas sorpresas con la carne , opte por cambiarlo por un plato de picoteo, tártar de atún.
Tal vez, para uno solo el tartar  podía parecer excesivo, sabores intensos y una ración más que generosa, que una vez extendida sobre los panecillos daba como para seis pintxos bastante potentes. Muy rico, pero si, mejor para compartir.
De de segundo los garbanzos, una fuente como para tres platos, garbanzos tiernos, cremosos y un caldo denso y con todo el sabor que le aporta el txangurro, recuerdo uno igual de bueno disfrutado en el Arrate de Leintz Gatzaga, aunque en ese caso el cuerpo del centollo estaba partido en trozos y en el caso del bost está desmigado, más fácil de comer pero con el mismo sabor.
Como de Bost es un sitio pensado pasa comer en compañía, de ahí, haciendo referencia al nombre ( bost es cinco en euskera), en casi todos sus platos, salvo los de picoteo, ofrece la opción BOST, una fuente con cinco raciones que se saca al centro de la mesa para compartir.
Respecto al precio.... tratandose de una comida a la carta, mas que correcto, aunque si hay otra ocasion me traere el mantel de casa.