lunes, 17 de septiembre de 2018

PINTXO Y BLANCO ( BALMASEDA)




Esta es una entrada de servicio público, porque en Balmaseda y alrededores la oferta gastronómica en cuanto a menús del día es bastante estrecha, BATZOKI, HOTEL SAN ROQUE aunque ahora "modernizado" y sin mantel...Por cierto sigo añorando el Avellaneda desaparecido hace ya muchos años y donde comi ( y repeti) el mejor tiramisu que nunca he probado ¿ Alquien sabe que fue de los responsables del Avellaneda?.


El caso que hoy traigo el Pintxo y Blanco que por el nombre está claro que su origen es el de bar, pero que también tiene dos opciones gastronómicas interesante: menú del día entre semana y putxeras de alubias los festivos ( mejor reservar sobre todo si sois muchos)


La putxera tiene su historia, es un artilugio que consta de una estructura metálica que a modo de horno contiene brasas y sobre ella se pone la cazuela. Su origen dice, está en el tren de La Robla que hacia el recorrido entre Bilbao y dicha localidad leonesa. Era un tren alimentado por carbón y los maquinistas crearon la putxera para con las brasas del carbón y el meneito del tren ir cocinando lentamente las alubias rojas y lo que caía en la cazuela. La putxera con el tiempo salto las vías y se popularizó en Balmaseda y actualmente incluso hay concursos en otros puntos de Bizkaia.


Pero hoy lo que tocaba es menú del día y como decía con vocación de servicio público os traigo el Blanco y Pintxo. Por 12 euros podemos disfrutar de un comedor luminoso y agradable (las vistas al río permiten ver un Cadagua lleno de vida) y un menú casero muy bien resuelto.


Comí marmitako de bonito, lubina y pastel casero de zanahoria, como creo que se aprecia en la foto 12 euros bien empleados.














domingo, 16 de septiembre de 2018

LAS VENTAS 124 AÑOS DESPUES ( VITORIA-GASTEIZ)








Cuando hace unos días salí de Vitoria Camino de Labastida pare en un restaurante que estaba junto a la carretera ya a las afueras de la ciudad, tal vez fue un presentimiento porque al poco tiempo me vino a la cabeza un documento que habia estado leyendo dias antes, era  contrato de compraventa por el que en 1894 uno de los hermanos de mi tatarabuelo compro la Venta Gorricho en Vitoria:
"Una casa-meson o venta sita en jurisdicion de Zuazo de Alava y su termino titulados Gorricho, señalada con el numero veintitrés, con sus accesorios de horno, cochera, patio y era todo contiguo uno a otro y un bique de molino en el harinero situado en jurisdicción del mismo pueblo; consta dicha casa de piso bajo, principal y desban y con dichos pertenecidos ocupa una superficie de veintiocho mil veintitre pies o sean quinientos setenta y un estados y cuarenta y cuatro pies; linda por el Oriente a camino carril que desde la carretera real dirige al pueblo de Esquivel y sus canteras, por el Mediodia a egidos públicos o concegiles del pueblo de Zuazo, por el Oeste con la posesión del Sr. Marques de la Alameda, camino en medio y por el Norte con dicha carretera real que de Vitoria baja para Castilla"





La casa-mesón seguía en su sitio 124 años después y cumpliendo la misma función: dar servicio a los viajeros que frecuentan el camino, lo que antes erran arrieros y agricultores ahora son viajantes, camioneros y algún trabajador de los polígonos cercanos. Como hace dos siglos casi todos hombres y como en esa época demandando lo mismo: comida casera, variada, sencilla, contundente, servida con rapidez, comer, beber, carretera y manta.
Después de tantos años de práctica, el restaurante Las Ventas sigue cumpliendo con lo que sus clientes le demandan y creo que poco habrá cambiado su menú en todos estos años, al menos el que yo comí podía ser el mismo que sirvieron al hermano de mi tatarabuelo:  alubias pintas alavesas, albóndigas “recién hechas” como resalto la camarera y de postre en lugar de los hipercalóricos postres caseros opte por la sandía.
Casero, rapido, contundente y rico.













martes, 4 de septiembre de 2018

BLANCO Y NEGRO (BILBAO)



Comenzamos la temporada blogueril con un menú viejuno. Últimamente entre restaurantes malos, cadenas de comida prefabricada y locales sin mantel no tenía nada que llevarme a la boca. En el caso de hoy no tengo claro que el mantel de hule cuente como mantel, pero bueno, lo perdonare porque la comida estaba muy rica.


El caso es que DANDO LA BRASA tuvo hace unos años un hijo, PESO NETO, como su aita cocina moderna, fusión , influencias varias, sobre todo del otro lado del charco. Ahora han tenido otro hermanito Blanco y Negro que les ha salido con vejez prematura, esa enfermedad tan terrible que, al menos a mí, me aterrorizaba cuando era pequeño y de la que evidentemente ya me he librado.


Blanco y Negro mantienen el nombre y parte de la estética (con unos detalles que recuerdan tiempos pasados, como el futbolín colgado de una de las paredes). La propuesta gastronómica al contrario que sus hermanos mayores es de comida tradicional, lo que desde el punto de vista empresarial es un acierto ya que se desmarca de una oferta ya un poco repetitiva en los nuevos locales de Bilbao la Vieja, paradójicamente en Bilbao la Vieja lo Viejo es lo Nuevo.


Dispone de un menú de 12,50 y también platos a la carta que se pueden ver en el cartel viejuno colgado detrás y la barra (ver foto )


Los platos del menú, aunque no me lo dejaron por escrito, mal, creo recordar que eran 5 primeros, 5 segundos y 4 postres, variedad más que suficiente, casi todos platos tradicionales salvo alguna opción más experimental.


Comí salmorejo, chipirones en su tinta y tarta de queso, lo malo ( para el cocinero) de estos platos frente a la comida fusión o de autor es que siempre tienes una referencia que te hace comparar y con la que sale perdiendo. en este caso no, el salmorejo tan Bueno como el mejor que has comido en Córdoba, pero si jamona picadito para echar por encima, los chipis como los que te hacían en casa y la tarta de queso…  mejor me la había ahorrado, estaba buenísima, pero me temo que tenía unas 500 mil calorías.


En resumen platos clásicos como los que podemos encontrar al otro lado de la ría en el  SAIBIGAIN, pero en una tasca del barrio de moda de Bilbao.








EL MARINERO ( ZIERBANA)




Mirando al maaaaar, bueno casi, que con la ampliación del Superpuerto Zierbana quedo relegada tras una barrera de cemento, pero aunque no se vea el mar se sigue oliendo, lo mismo que el aroma que emana de las parrillas de sus numerosos restaurantes.
La oferta es amplia, si te quieres estirar te recomiendo el Gloria y un buen surtido de pollito con cáscara como decía un amigo.
También hay parrillas más asequibles donde degustar pescado y marisco con la calidad que se puede esperar en un puerto pesquero.
En el caso de El marinero además de carta tiene un menú de 12 e en el que siempre se podrá degustar un pescado a la parrilla sin dejarte un riñón. El menú constaba de tres primeros tres segundos (churrasco, gallo, callos) y cuatro postres. Comí ensalada mixta y gallo a la parrilla.
La ensalada correcta, en verano es fácil encontrar buena materia prima y a nada que se esmere el cocinero el resultado siempre es bueno.
Respecto al gallo como se suele decir el secreto está en la brasa ¿o era  en la grasa?, bueno el caso es que con una buena brasa y en manos de un parrillero curtido en mil batallas cualquier pescado fresco sabe rico, este fue el caso, un gallo muy fresco y un punto de parrilla perfecto como se aprecia en la foto.



En resumen, después de dar un paseo por el puerto o un baño en la playa de la Arena un buen sitio para comer un buen menú, sobre todo si te gusta el pescado.



 
 








domingo, 3 de junio de 2018

KUKO ( ORMAIZTEGI)



Producto, producto, producto y la buena mano de Iker Martínez en la cocina y Sandra Aparicio en el comedor. Una apuesta en principio arriesgada: un comedor pequeño (nueve mesas) en un local poco céntrico (más parece un txoko que un restaurante) y un menú de 25 euros, entre semana no hay carta y el contenido del menú lo marca el mercado. El resultado son platos tradicionales, cocinados con mimo y a los que el Chef aporta su toque de personal.


Un sitio que tanto vale para una cita romántica como para una comida de trabajo, sobre todo esto último, hay  grandes empresas en el entorno y KUKO es un sitio para quedar bien con  un cliente, lo mismo que ocurre a otra escala en el ETXEBERRI de Zumarraga.


Comí de primero chipirones con habitas y guisantes y de segundo cochinillo asado, en el postre me resistí a hojaldre con chocolate y otras preparaciones más calóricas y opté por un helado de avellana.


Del primero poco más que decir de lo que se ve en la foto, respeto al producto y una perfecta combinación de sabores y texturas.


Respecto al cochinillo, aunque la ración era generosa el animal tenía que ser minúsculo, viendo el grosor de las costillas más parecían de conejo que de cochinillo. El color mate de la piel puede llevar a engaño ya que la superficie estaba totalmente crujiente, sin llegar a estar demasiado tostado en ningún punto. El interior como mantequilla, suave y con una carne que se desprendía fácilmente de los huesos.


Sin dejar ningún detalle al azar incluso el postre, en su sencillez era uno de los mejores helados de avellana que nunca he comido.










miércoles, 9 de mayo de 2018

TABERNA LA ERA ( ESCOTA)



Cada vez cuesta más encontrar un restaurante nuevo para poner en el blog, los existentes los tengo muy trillados y los nuevos, entre las fusiones-confusiones y los que se apuntan al sinmantelismo (excluidos por muy bien que se coma) queda poco que rascar. Por eso, aunque la producción sea más escasa, intentare optar por sitios que, a mi modo de ver, merezcan la pena.


Hoy hablare de Taberna la Era en Escota, Álava. No hay que dejarse engañar por el nombre ya que se trata de lo que podríamos definir como un "restaurante boutique", ambientes íntimos y poco convencionales, muchas veces en lugares apartados. Suelen ser restaurantes pequeños, de pocas mesas, con una personalidad e identidad propias, y en muchos casos ubicados en antiguas edificaciones (como el caserón de piedra que ocupa Taberna La Era). Ejemplos parecidos, son URGORA en Torre  o LA KABAÑA en Espejo.


Otra de las características de un restaurante boutique es que a diferencia de los restaurantes entendidos solo como un simple negocio de hostelería, son los propietarios los protagonistas tanto en la cocina como en la sala lo que garantiza un trato personal y la máxima implicación con el cliente, como en los casos de ARGINDEGI OSTATUA en Ezkio, KUKO en Ormaiztegi o  ESKOLABERRI en Vitoria.


Esta implicación de los propietarios, así como el hecho de estar situados en entornos rurales, tal vez sea la causa de que se practique lo que ahora se llama gastronomía kilómetro 0: productos del entorno, de temporada, cultivados por productores de garantías, lo que supone normalmente que por un precio razonable (a menos intermediarios menos se encarece la materia prima) se puedan degustar productos de altísima calidad.





Según me cuentan la oferta que tiene en la carta los fines de semana está haciendo de Taberna la Era un lugar de peregrinación desde la cercana Vitoria. Pero yo, fiel a este blog hablare del menú del día.


Comí alubias pintas, filete de potro y brocheta de frutas. Todo muy bien cocinado (como se ve en la foto), servido con gusto, en un entorno muy agradable y con mantel, aunque sea de papel.


Un sitio muy recomendable para comer el menú del día (pese a no ser un sitio céntrico estaba lleno) o mejor para una escapada de fin de semana en que pegarse un homenaje después de una excursión por la zona, con sitios tan espectaculares como Salinas de Añana o el nacimiento del Nervión.




jueves, 3 de mayo de 2018

MANDOYA ( BILBAO)





Recuerdo una época en que en los restaurantes te ponían mantel y servilleta de tela, en los locales más formales y en las capitales de un blanco inmaculado, en las zonas rurales manteles de cuadros, normalmente rojiblancos (sin connotaciones futbolísticas creo). Eran tiempos en que las palabras tataki, gionza o kimchi sonaban a chino, que el maki se conocía tanto como el huramaki es decir nada. Tiempos en que las gambas orly no eran gambas en tempura y en que el pescado más crudo que se comía eran los boquerones en vinagra (del ceviche no había noticias). Tiempo en que los atunes eran el hermano pobre del bonito y en que la quinoa seguía siendo parte del pienso para jilgueros.

Pero todo cambia, las señoras que antes gobernaban los pucheros de los restaurantes tradicionales dieron paso a sus hijos, personas viajadas e innovadoras que trajeron la revolución a la cocina. Nuevos productos, nuevas técnicas, evolución, revolución… pero como en toda revolución también mueren inocentes. Las nuevas modas o la falta de relevo generacional hicieron sucumbir en Bilbao míticos locales como Matxinbenta, Bolabiga, Rogelio, Euskalduna y un largo etc

Pero, como la aldea de Asterix rodeada de las legiones romanas, todavía hay restaurantes que resisten, uno de ellos el mítico Mandoya en el Casco Viejo Bilbaíno. Un local en el que disfrutar de la gastronomía más tradicional, en una mesa perfectamente vestida y con un servicio atento y profesional, pero sin familiaridades, no, aquí nunca te dirán “que tal chica”.

Además de la carta tiene entre semana por 19,50 euros un menú muy resultón que te permite disfrutar de todo lo anterior por un precio razonable.

Comí Alubias rojas de Gernika con tropiezos y Berza y de segundo carrilleras de ternera en su jugo. De postre resistiendo la tentación descarte el melocotón relleno con chocolate caliente y opte por una cuajada sin azúcar, de oveja por supuesto, si no, no sería una cuajada.

El primer plato no me defraudo, después de tantos días comiendo ensalada lo cogí con ganas y la verdad es que estaban muy buenas, prácticamente es un menú completo: una cazuela con dos raciones de alubias (de las que solo comí un plato), piparras abundantes, berza, chorizo, costilla, morcilla y tocino. No sé si las alubias de Gernika son las que llaman en la villa foral gerniquesas y que nosotros conocemos como de Tolosa, pero la verdad es que sabían a estas ultimas, de color muy oscuro y sabor más “vegetal” que las que se suelen comer en las típicas alubiadas, donde por comentar, la mayoría de las alubias son pintas.

Respecto al segundo plato, unas carrilleras perfectas, tres medallones generosos perfectamente trinchados y en su punto exacto de cocción, acompañados con una salsa que las envolvía con una suave película de intenso sabor.

Por cierto, cuando en un menú te ponen “carrilleras” sin más, prepárate para unas carrilleras de cerdo, que por muy bien que estén cocinadas siempre estarán a mucha distancia de las que podrás comer en el Mandoya.

En resumen, aunque no esté de moda, un buen sitio para una comida de trabajo o en el caso de personas más jóvenes, una oportunidad de experimentar que y como comían sus abuelos en ocasiones especiales.