martes, 3 de febrero de 2015

CASA NICOLÁS ( TOLOSA)

" Aquí se viene a comer carne", este fue el recibimiento de Pedro el hijo del mítico Nicolás Ruiz. " la duda ofende" estuvimos a punto de responder, ¿nos habrá visto cara de veganos?. " las chuletas son grandes", " mínimo de kilo" nos repetía-advertía mientras pasábamos al comedor, estuve a punto de decirle que era de Bilbao con lo que habrían quedado aclaradas todas sus dudas, pero me calle, recordando un consejo que me dio mi difunta abuela " cuando vallas fuera, si no te preguntan no digas que eres de Bilbao, no hace falta que vallas humillando a la gente". Y como lo último que quería era incomodar al gran Pedro, me deje llevar. Al ser pronto   éramos los primeros comensales, por lo que aprovechamos toda la atención que nos presto Pedro.
En primer lugar nos presento la carne ¿que tal esta? si, si esa, esa, repetí embobado. Luego nos hablo de " ella" una madura de muy buen ver, danesa, ocho años.... "le quitamos parte del hueso", " viene con dos dedos de grasa pero aquí le dejamos muy poquita , lo que os ponemos en el plato es todo para comer". Mientras ponía la chuleta a un lado de la brasa para que se fuera templando, nos fue contando ja historia de Casa Nicolás, que resumió con una frase categórica " hace 60 años aquí empezó todo" y cuando decía " todo" no se refería a su casa sino a todo lo que rodea el asado de chuletas.
La carta es escueta, mínima ¿queréis unas anchoas? se ve que le gustan. Nos decidimos por unos espárragos de Navarra y una ensalada de lechuga y cebolla para acompañar a nuestra amiga danesa. Los espárragos gruesos, grandes, se desavían al contacto con el cuchillo, no me atrevi a pedir mayonesa por no estropearlos. 
Después vino la chuleta, " os voy a cortar una esquina para que valláis comiendo y el resto lo dejo en la parrilla para que no se enfríe". Apollo el cuchillo sobre la carne y como si se tratara de un tiralíneas lo paso una vez y con la segunda ya corto la chuleta. Tierna, con sabor y en su punto, es decir poco hecha. El grosor y lo tierna que ataca permitía sin dificultad ir sacando filetes del tamaño justo.
Acabamos sin problemas con una chuleta de más de un kilo y como broche final ataque al hueso, estaba casi en éxtasis mordisqueando el hueso cuando advertí que delante tenía a Pedro que con los brazos en jarras me observaba " así así, que esto es lo mejor" me ánimo para que siguiera con el hueso.
De postre tarta de queso con helado de caramelo, la tarta, como los espárragos y la chuleta, jugosa y muy tierna.
Al final me atreví a decirle lo que llevaba pensando durante toda la comida " he comido muy bien, incluso mejor que al otro lado del río". Pedro sonrió agradecido " tu lo has dicho, no yo".








2 comentarios:

  1. Jooooooooooooooooooder, ahora entiendo por qué decías lo de Casa Nicolás !! Pedazo de carne, qué tierna, qué color... Genial entrada y me apunto el sitio.... Qué envidia!!

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  2. Respecto al precio, hay que tener en cuenta que lo que se ve en la foto es el " corazón" de la chuleta, de una cinta de chuletas le quitan la parte exterior que tiene la consistencia de la falda y por muy buena que sea la carne, mucho más dura que el centro, luego le quitan unos dos dedos de grasa ( muy rica por cierto) y lo que queda es lo que te comes. En otros sitios el kg es más barato y la chuleta mucho más grande, pero luego la mitad queda en el plato. Además de que la calidad de la carne en Casa Nicolás es excepcional.

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