martes, 19 de mayo de 2015

Y FUERA DE LA CARTA TENEMOS.....


Cuando me siento a una mesa me gusta saber cuánto cuesta lo que como, si es un menú cuanto me costara todo el menú, si es una carta, lo que cuesta cada plato y cada bebida. Supongo que no es mucho pedir ya que soy quien elijo el restaurante y pagó la cuenta. Por eso hay una serie de cosas que me no me gustan:

- Que me cobren a parte el IVA. Este impuesto lo soportamos pero no lo repercutimos con lo que literalmente nos lo comemos, por lo que se agradecería que lo incluya en el precio. Hay veces que lo separan para que el precio parezca más atractivo, como en local de La Parte Vieja de Donostia con un menú del día de 19,85 más IVA, es decir que pagas 24 euros.

- Que me cobren por el pan, sobre todo cuando no lo he pedido. El pan supone un suplemento de uno o dos euros por persona y si lo van a cobrar aparte deberían decírtelo y cuánto cuesta para que tu decidas cuantos quieres, vamos, como en los restaurantes chinos.

- Que me cobren " el servicio ", recientemente en un local nuevo cercano a la ría de Bilbao, nos cobraron 1,2 euros por persona, eso sí, el pan era " gratis"

- Que en un restaurante me traigan la carta con los precios de cada plato y luego me diga la camarera en tono confidencial " fuera de carta tenemos...."recuerdo un restaurante en Mondragón donde nos sacaron un rodaballo para tres que " fuera de carta" nos costó 120 euros más IVA. Teniendo en cuenta que una impresora decente puede costar 50 euros, no parece mucho pedir que en la carta vallan actualizando los platos que tienen cada día.

- Tampoco me gusta los que no tienen carta y te van diciendo lo que tienen, en un menú el día tal vez, pero me molesta que no me dejen pensar lo que quiero comer. Puede quedar muy familiar, muy casero, pero cuando cada plato tiene un precio no es mucho pedir que te lo den por escrito, repito, una impresora cuesta 50 euros.

- Tampoco me gustan las cartas con tachaduras ni correcciones, dan una sensación penosa. ¿ actuaran así en la cocina?

- No me gustan las que en algunos platos pone S/M, según mercado, suele ser en productos como mariscos en los que los precios son muy variables, pero teniendo en cuenta que después de salir del mercado ya saben lo que te van a cobrar... que pasen por la impresora.

- No me gustan las cartas plastificadas, no es cuestión de los precios, sino del congelador y el microondas por el que seguro pasaran los platos. Si siempre tiene todo lo que pone en la carta es que lo tiene congelado de vete a saber cuándo.

- Tampoco me gusta una carta en la que pides algo y no lo tienen, como en las cartas con tachaduras demuestra desidia y abandono, que si lo notamos en la carta también puede estar en la cocina.

A continuación incluyo un ejemplo de carta, en el que en una hojita son capaces de explicarte los platos, su composición, cuales son para celiacos, el precio del menú, la fecha del día, el horario de comidas, que bebidas entran en el menú, que hay una opción infantil, un buen comienzo que dice mucho de los que están detrás de él, al menos de sus intenciones. Si esto te lo pueden dar cuando no vas a pagar más de 12,50 euros no creo que sea mucho pedir algo parecido cuando te van a cobrar 50 o 100 euros.

7 comentarios:

  1. jajajajaja me ha encantado! Lo de "pasa por la impresora" me lo apunto! Voy a compartir tu articulo en mis redes sociales ;)

    Un beso!

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  2. Gracias Carolina, he notado un subidón tremendo en las visitas a esta entrada, se nota que estas muy bien posiciona da. No me extraña que te inviten constantemente a comer, je, je. Te lo has ganado.

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  3. Lo certifico todo. Yo recuerdo un sitio que me pasaron, fuera de carta, unas almejas (10) a 50 Euros. Y tenían arena....

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  4. a lo mejor eran pepitas de oro.

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  5. No puedo estar más de acuerdo con esta entrada. Lo del "fuera de carta" es algo que me mata y que nos cobren el pan también, sobre todo cuando te sacan una cesta con una minibolsa de piquitos y un panecillo que hace falta mirar dos veces para que te alimente.

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  6. pues si, tal vez los vendedores de impresoras deberían darse una vuelta por los restaurantes.

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  7. Hablando de cartas, ahora recuerdo un caso curioso, fue en el restaurante La Traina cerca de Santoña, era una comida familiar y había reservado una mesa, tardaron casi media hora en atendernos mientras a un individuo muy estirado que teníamos en la mesa de enfrente el camarero y los propietarios dedicaban todo tipo de atenciones, vimos voló le sacaban un centollo con un aspecto espectacular, lo mismo que a otros comensales, mire en la carta y allí estaba el centollo, el precio era razonable así que nos animamos a pedir uno. Cuando finalmente vinieron a tomarnos nota y pedí el centollo, me dijeron que aunque aparecía en la carta, no podían servirmelo porque era " de encargo, LA TRAINA, cerca de Santoña.

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