domingo, 8 de noviembre de 2015

POSADA RESTAURANTE CALERA ( VALLE DE VILLAVERDE)



Cuando el estómago te tira de la corbata y te grita " estoy vacío ..cio...cio",  " no voy a mandar ni un gramo más de glucosa a tu cerebro", pues no te queda otra que  buscar  un sitio donde reponer fuerzas. Hoy el trabajo me ha llevado al oeste, rodeado de vaqueros...bueno, al oeste de Bizkaia y rodeado de ganaderos para ser más exacto. Y es que hoy como dentro de Euskadi pero no en Euskadi, me explico, hoy como en El Valle de Villaverde , un minúsculo enclave de Cantabria en el Oeste de Bizkaia.  Aquí la oferta hostelera es muy escasa y puede haces 15 o 20 kilómetros sin encontrar un lugar donde reponer fuerzas,, así que sin posibilidad de elegir termine en  la Posada Restaurante Calera.


El lugar me trajo recuerdos ajenos, cuando la vida era mucho más lenta, posada restaurante, carreteras locales, autobuses de línea, cuando los viajes de trabajo duraban semanas, ferrocarriles de vía estrecha,  en los restaurante nadie preguntaba por la wifi ni falta que hacía. Cuando los avisos no se daban por wasap sino en " el parte" de RNE con mensajes del tipo: " se ruega a don Leonardo Aparicio de viaje por Asturias se ponga en contacto con su esposa en  Belorado por un asunto familiar grave".


Pero volviendo a la realidad, en Calera el menú es casero, intemporal, el mismo que podía haber comido hace 40 años. De primero ensalada mixta, arroz a la cubana, sopa o alubias, rojas por supuesto, elegí las alubias, por supuesto. De segundo  Filete, hígado "empanao", huevos con jamón y lirios.


Las alubias muy ricas, enteras, piel fina y un caldo con la densidad perfecta, de sabor muy bien, se nota el toque de la panceta adobada.


De segundo iba a pedir carne, se la sirvieron a otro comensal y tenía muy buena pinta, teniendo en cuenta que la mayoría eran ganaderos seguro que estaría buena, pero luego me dijo lo del hígado empanado - igual de bueno pensé - me gusta pero demasiadas calorías así que al final me quede con los lirios, unos pescaditos blancos parecidos a merluzas en miniatura. Estaban frescos y bien rebozados, sin más.


De postre otro clásico, el queso con membrillo, podía ser fresco o curado - el queso- opte por el primero, muy fresco y muy rico.











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